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domingo, 5 de abril de 2009

CHOLISMO el arte de la apariencia, Poncho Franco

Poncho Franco se considera a sí mismo como cholo, y para expresarlo a través de su práctica artística nos propone la transformación de objetos de acuerdo a  parámetros que denominamos peyorativamente cholos y que el encuentra interesantes.
Solicitó la donación de objetos chatarra para ser convertidos en objetos museables a través de su labor como pintor de oficio. Estas piezas serán subastadas al público asistente a la muestra.

Jueves 9 de Abril, 2009
20H00 a 24H00
Espacio Vacío galería de arte en construcción 
Panamá 202 y Juan Montalvo

CHOLISMO

Poncho Franco se considera a sí mismo como "cholo". Y a partir de esta autodefinición, nos propone explorar, de manera empírica, lo que esta designación significa actualmente en nuestro medio, en nuestra conciencia social. De esta forma, aparece el término "cholismo" , en un intento por definir ciertas formas que adquiere la cultura popular en la costa ecuatoriana (con especial énfasis en la provincia del Guayas), cuya particularidad se encuentra, visualmente, en una estética de cromática estridente y en la mezcla de elementos aparentemente irreconciliables, provenientes tanto de la moda internacional como de lo vernáculo.

El uso peyorativo del término cholo, al menos en nuestro contexto guayaquileño, se ha generalizado como una manera de excluir las ingeniosas expresiones que presenta la cultura popular como reacción ante la cultura hegemónica. Sin embargo, lo "cholo" se encuentra presente en la cotidianeidad de nuestros días, como parte constitutiva de la cultura local.

Inclusive, más allá del aspecto estético, puede detectarse la presencia de una serie de patrones de conducta: ser cholo implica ser irreverente (desde una perspectiva elitista, se asocia este comportamiento con la vulgaridad y el mal gusto), pero también significa, en algunos casos, ser tímido ("acholarse" expresa tener vergüenza frente al público).

Para Poncho, el intento de concretar sus ideas sobre lo "cholo", más que constituir una definición categórica, resulta una contribución desde su actividad como pintor de oficio. Por ello, su propuesta para Espacio Vacío es la de conformar una exposición donde se explicite visualmente lo que podría denominarse una estética de lo "cholo".

Su propuesta consta de dos etapas:

1.- Solicitar al público la donación de objetos y artefactos en desuso (chatarra) para su conversión en objetos museables, a través del reciclaje y su transformación estética.

2.- Realizar una subasta de las "obras" resultantes con el público asistente a la muestra en la galería, a precios muy bajos entre $5.oo y $20.oo.

Ana Rosa Valdez
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