jueves, 31 de diciembre de 2009
Año Viejo, Juanpablo Ordoñez y su equipo
Feliz Año 2010!!
¡MUCHO QUE AGRADECER!
Gracias a los amigos de la Empresa Eléctrica por las técnicas de amarre impartidas, a la tienda Malecón 2000 (¡queridos vecinos!) por su colaboración logística y apoyo moral; a los guardianes de autos, y otros habitantes de la calle, por su vigilancia y compañía en las madrugadas; a los niños del barrio por sus críticas y aportes.
¡A todos los conductores que esquivaron al perro! A los transeúntes por sus observaciones y alientos; a los panas: Doctor Andrés, Marco González, Cristian Levi, Eloy Palacio, que pararon por la zona para colaborar en mil maneras. A Tito por sus técnicas constructivas. A Federico por sus múltiples y generosas donaciones, al Manso Hostal por su periódico, a Tulicorp por sus cartones, a los donadores de monedas para el viejo.
A los constructores de años viejos de la ciudad que nos contagiaron, en particular a Víctor Bajaña por UP, su creación de este Año Viejo, y a la familia Bajaña por su invitación a la fiesta en la 20 y Capitán Nájera.
A los registradores invitados y espontáneos, César Franco y Chino Jaime. A los constructores: Rafael Cruz, Mario Rodríguez, Gabriela Bernal, Melina Wazhima y Valentina Brevi; al director de orquesta Juanpablo Ordoñez.
A quienes se hicieron cargo del registro en foto y vídeo: Mario Rodríguez, Gabriela Bernal, Ñukanchik People (Juanpablo y Melina). A Cuenca por venir, a Guayaquil por recibirnos.
¡Construcción de monigotes (Años Viejos) de Guayaquil, Patrimonio Cultural del Ecuador!
domingo, 27 de diciembre de 2009
Construcción de Años Viejos
Lunes 28 de Diciembre 17h00 al
Jueves 31 de Diciembre 17h00
Espacio Vacío, galería de arte en construcción
Panamá 202 y Juan Montalvo
Tradicionalmente el monigote o Año Viejo en Guayaquil era hecho por un miembro de la familia que se caracterizaba por tener humor, entusiasmo y buena mano para la costura. Los materiales utilizados eran aserrín y ropa vieja y los niños constituían los ayudantes que más contribuían a la confección.
Dos o tres días antes del 31 de diciembre se lo sacaba a pasear por el barrio. Durante el recorrido, uno de los varones de la familia, el más arriesgado de la parentela, se vestía de viuda, y llorando por la inminente muerte del viejito pedía plata para su quema. Lo recaudado servía para la fiesta, las camaretas y muchas veces para el trago de celebración, que se tomaba por anticipado. Los monigotes podían representar a un personaje de la familia, al político de turno o a personajes de la fauna local. Éstos no eran señalados especialmente por sus virtudes y defectos y tampoco se establecían a través de ellos juicios morales. Los monigotes simplemente podían representar personajes nacidos del acontecer cotidiano. Uno de los atributos que sobresalía, aunque no necesariamente, era que podían ser reconocidos fácilmente al primer vistazo por la familia, los vecinos o el transeúnte común.
La acción de quemarlos marcaba el ritual de desprenderse de todo lo malo sucedido durante el año que terminaba. Antes de quemar el Año Viejo se leía su testamento, escrito en tono de burla, donde el viejo especificaba las "herencias" que dejaba a cada uno de los miembros de la familia, además de oficiar los buenos deseos el año que estaba por llegar. En general, la quema de monigote era un ritual de desprendimiento de lo pasado, válido para empezar un año nuevo, renaciente.
Hoy los Años Viejos son muñecos que se fabrican en serie, con moldes hechos con papel periódico, que en su mayoría representan personajes de caricaturas y artistas de la farándula rosa del medio. El mercado se ha involucrado con la tradición y los niños son el target de los nuevos comerciantes o agentes del mercado. Es para ellos que se producen los muñecos de papel. ¿Sigue siendo ésta una tradición o definitivamente ha desaparecido? ¿Tiene sentido quemar a Michael Jackson o a Bob Esponja o deberían hacerse más Rafael Correa y Jaime Nebot? ¿Es válido el ritual cuando se hace con un muñeco comprado? ¿Ha nacido una nueva generación de escultores guayaquileños dedicados a la fabricación de años viejos?
Juanpablo Ordoñez fabricará esta semana en Espacio Vacío su propia versión del Año Viejo. Están todos invitados: artistas, aficionados, abogados, historiadores, economistas, guayaquileños y extranjeros, etc. para construir su versión o ayudar a otros a hacer la suya, en fin, a participar en este ritual de confeccionar un objeto para ser destruido. Esperamos que mediante esta “construcción/deconstrucción” podamos ayudar a redefinirnos (¿?).
Dos o tres días antes del 31 de diciembre se lo sacaba a pasear por el barrio. Durante el recorrido, uno de los varones de la familia, el más arriesgado de la parentela, se vestía de viuda, y llorando por la inminente muerte del viejito pedía plata para su quema. Lo recaudado servía para la fiesta, las camaretas y muchas veces para el trago de celebración, que se tomaba por anticipado. Los monigotes podían representar a un personaje de la familia, al político de turno o a personajes de la fauna local. Éstos no eran señalados especialmente por sus virtudes y defectos y tampoco se establecían a través de ellos juicios morales. Los monigotes simplemente podían representar personajes nacidos del acontecer cotidiano. Uno de los atributos que sobresalía, aunque no necesariamente, era que podían ser reconocidos fácilmente al primer vistazo por la familia, los vecinos o el transeúnte común.
La acción de quemarlos marcaba el ritual de desprenderse de todo lo malo sucedido durante el año que terminaba. Antes de quemar el Año Viejo se leía su testamento, escrito en tono de burla, donde el viejo especificaba las "herencias" que dejaba a cada uno de los miembros de la familia, además de oficiar los buenos deseos el año que estaba por llegar. En general, la quema de monigote era un ritual de desprendimiento de lo pasado, válido para empezar un año nuevo, renaciente.
Hoy los Años Viejos son muñecos que se fabrican en serie, con moldes hechos con papel periódico, que en su mayoría representan personajes de caricaturas y artistas de la farándula rosa del medio. El mercado se ha involucrado con la tradición y los niños son el target de los nuevos comerciantes o agentes del mercado. Es para ellos que se producen los muñecos de papel. ¿Sigue siendo ésta una tradición o definitivamente ha desaparecido? ¿Tiene sentido quemar a Michael Jackson o a Bob Esponja o deberían hacerse más Rafael Correa y Jaime Nebot? ¿Es válido el ritual cuando se hace con un muñeco comprado? ¿Ha nacido una nueva generación de escultores guayaquileños dedicados a la fabricación de años viejos?
Juanpablo Ordoñez fabricará esta semana en Espacio Vacío su propia versión del Año Viejo. Están todos invitados: artistas, aficionados, abogados, historiadores, economistas, guayaquileños y extranjeros, etc. para construir su versión o ayudar a otros a hacer la suya, en fin, a participar en este ritual de confeccionar un objeto para ser destruido. Esperamos que mediante esta “construcción/deconstrucción” podamos ayudar a redefinirnos (¿?).
martes, 22 de diciembre de 2009
Registro - Taller de Años Viejos
El taller de años viejos se realizó con el apoyo de Centro Cultural Libertador Simón Bolivar (MAAC)
Participaron niños de la escuela 21 de Septiembre
El intructor Tito Urbina vende sus años viejos en la 6 de Marzo desde hace algunas décadas.
lunes, 21 de diciembre de 2009
jueves, 17 de diciembre de 2009
La fábula del pescador, la ballena y el crucero, Galo Torres
Para nadie que frecuente los circuitos
de arte contemporáneo le son desconocidas las dificultades que acarrea la
noción de video-arte, denominación
que para muchos no funciona adecuadamente, y si la seguimos utilizando es
porque cuando se han buscado alternativas como video de creación o video
experimental las cosas no han mejorado. Y es que la raíz del problema está
en el objeto que designa: la producción audiovisual susceptible de ser abarcada
bajo estos términos es tan heterogénea y escurridiza, que cada vez que se
intenta una ordenación o clasificación el fracaso parece anunciado. Creo que el
video Sinfonía de cruceros, del artista puertorriqueño Marxz Rosado, nos
enfrenta a las dificultades ya señaladas: ¿es una obra de video-arte o es un
cortometraje documental? ¿Está poniendo en imágenes un concepto o nos está
contando una historia? ¿Nos está planteando un reflexión sobre alguna realidad,
que es el encargo encomendado al arte contemporáneo o está apelando a nuestros
sentidos y emociones, que es lo que cierto cine experimental se propone? El
mismo Rosado, cuando, casi desprevenidamente, le disparé la pregunta sobre si
se consideraba un artista o un cineasta, titubeó, aunque reaccionó y reconoció
su inclinación cinematográfica. Por supuesto, no debemos olvidar que la misma
noción de cine y aquello que designa, vistas de cerca y a la luz de la
producción actual, es otro campo pantanoso, escurridizo, sobre todo cuando se
pronuncia esa otra abstracción absoluta que es la noción de cine experimental.
2.-Lo que
vemos y escuchamos
Y en efecto, desde el título, este
corto se anuncia ante todo cinematográfico, justamente porque su naturaleza
sonora y visual revela que el realizador
estuvo atento a aquellos dos canales que lo cinematográfico ha hecho su campo
de batalla plástica y el terreno de cultivo de aquello que de más esencial
tiene el cine: su lenguaje. Dos canales que en general los artistas, más
apegados a la acción artística y al performance descuidan o no los
optimizan, puesto que sus obras y proyectos se fundamentan en lo que pasa en sus acciones y no en lo
que le pasa a sus imágenes. Es decir,
que en general para los artistas que usan como soporte o medio el audiovisual,
la cámara y el lenguaje del cine son elementos pasivos, solo cumplen el papel
de vehículo de la obra y los reducen al pingüe rol de registro; a tal punto es así que hemos visto obras en video que son
meras documentaciones de obras, que muy bien funcionan sin el plus que le podrían aportar la cámara,
el encuadre, el color, el sonido, la planificación o el montaje; componentes
que, al contrario, son aprovechados y refinados en Sinfonía de cruceros.
3.-Lo que
se cuenta
¿Porqué entonces mostrar un cortometraje
en una galería y no en una sala de cine? Bueno, ya he dicho que el campo
cinematográfico, en la contemporaneidad, es también muy problemático:
justamente por la heterodoxia y proliferación de temas y formas. Sinfonía de cruceros cuenta una historia
es verdad, pero no es lo que ortodoxamente llamamos “una historia”, ciertamente
que hay personajes y acciones dramáticas, pero inscritas en una inusual
rarefacción; y además no hay una “puesta en intriga”, lo que lo distancia de lo
que habitualmente llamamos cine narrativo, aquel que obedece las reglas
dramáticas y profesa un respeto irrenunciable a los códigos de identificación y
conducción del espectador. Creo que el corto que nos aprestamos a ver está más
del lado de la expresión y la labor creativa de su realizador, y por ello
tiende a perturbar la mirada del espectador medio.
La historia de la
desobediencia, de los alejamientos o formas alternativas de contar una historia
es larga, y se inscriben en eso que yo llamo “incorrección creativa”, y han
surgido a su vez del tortuoso proceso de planearse dos preguntas: qué es una
historia y qué es contar una historia. El cine y el video experimentales, que
usan como soporte de registro el fílmico o el digital, han sido protagonistas
de la incorrección creativa más radical, en el sentido de que han buscado y
encontrado “hechos” que contar, situaciones y personajes, además de maneras de
contar muy particulares, que tensan en grado extremo la noción del narrar, de
contar una historia. En este cortometraje por ejemplo nunca vemos una ballena:
pero la escuchamos, y muy vívidamente.
4.-La
fábula del pescador, la ballena y el crucero
Sinfonía de
cruceros,
con material filmado directamente y por la doble vía del canal visual y
auditivo nos cuenta y nos revive la experiencia de arribos y llegadas, nos
muestra la febril actividad de un muelle, al que llegan y del que parten
enormes cruceros, a los que los dueños del mar casero escoltan, acogen o
despiden. Nada especial, pura cotidianidad con la que cualquier persona,
incluido el artista, conviven a diario. Pero justamente allí ocurre el gesto
estético: cuando ese fenómeno microscópico es convertido en metáfora por
alguien que mira se vuelve macroscópico; ese momento cualquiera metamorfoseado
en imagen y sonido se torna excepcional, o como dice Paul Auster de uno de los
personajes de su novela Leviatán, que
también es un artista: que era capaz de convertir lo más mínimo en algo preñado
de significados, de cargar a la más anodina rutina de la más excepcional
emoción.
Creo que el trabajo
sonoro —que no puedo privarme decir que podría hasta funcionar solo y
contagiarnos con la sola expansión de sus bajos marinos— y la labor plástica
sobre las imágenes revelan a un cineasta meticuloso y que está buscando.
Marxz Rosado es el
primer cortometrajista al que escucho decir que no le interesa el largometraje,
es decir, todo lo contrario de un cineasta cuya meta siempre es el largo. Y lo
dicho por Rosado me alegra, y es aleccionador, porque su actitud revaloriza al
corto, y lo conecta con alguien que yo aprecio mucho: Abbas Kiarostami, que
nunca ha dudado en llevar toda su experiencia narrativa adquirida en el formato
convencional de los 90 minutos a esa experiencia cercana al haiku, que es la
verdadera grandeza y esencia del cortometraje. Veamos y escuchemos entonces la
vida de este muelle; esta fábula de del pescador, la ballena y el crucero que
Marcxz ha compuesto para nosotros.
Galo Alfredo Torres
lunes, 14 de diciembre de 2009
viernes, 4 de diciembre de 2009
Sinfonía de cruceros. 2006. 9:30 min, Marxz Rosado
Sinfonía de cruceros fue filmada en la bahía de San Juan, Puerto Rico, uno de los puertos mas antiguos de América. Hoy en día San Juan es visitada por miles de turistas semanalmente que llegan a bordo de inmensos cruceros. Este video relata del encuentro de un grupo de pescadores locales con uno de estos cruceros en medio de la bahía y en dirección hacia fuera de la isla. El grupo de pescadores persigue al crucero como intentando pescar un pez monstruoso. Previo a su encuentro cada personaje es retratado reconociendo su intima relación y función con el lugar. El sonido fue compuesto con espacios de silencio e instrumentos midi que caracterizan el canto de una ballena, la música de cristal, rotores profundos, caballos corriendo, el tinnitus (acúfenos) y el sonido real de las trompetas de un crucero.
EL TÚNEL
Jueves 10 de diciembre 2009
19h00 a 22h00
Luis Cordero y M. Sucre, Teatro Casa de la Cultura
Cuenca
ESPACIO VACÍO, galería de arte en construcción
Jueves 17 de diciembre 2009
20h00 a 23h00
Panamá 202 y Juan Montalvo
Guayaquil
jueves, 3 de diciembre de 2009
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